LA TEORIA DE LA
CUCHARA
Esta teoría está planteada por Christine
Miserandino, enferma de lupus y es aplicable a
otras enfermedades crónicas, invisibles e incapacitantes como es la
fibromialgia.
Yo os voy a contar mi versión de esta teoría:
Imagínate que te levantas un día, vas a la cocina y coges todas
las cucharas que tienes. Os preguntareis porque, cuando convives con una
enfermedad, tienes que planear muy bien tu día y os diría más.. la semana,
porque necesitas con saber cuantas cucharas cuentas para todo el día. Si estas
sano, las cucharas son ilimitadas y si no, con descanso se recargan fácilmente,
pero si estas enfermo, todo cambia, sabes que estas limitado, así que volvemos
a la historia. Coges todas las cucharas que tienes y las cuentas.. ves que hay 12, da igual cuanto te enfades o
protestes, por mucho que lo niegues, sigue habiendo 12. Entonces es cuando no
te queda más remedio que planear tu día, cada una de las tareas que tengas que
hacer te costará una cuchara o puede que dos y eso considerando que no tengas
un brote.
Empezamos a contar. Te levantas por la mañana y ya te cuesta 1 cuchara y eso depende de si te levantas aún más cansad@ de lo habitual o de si tienes que madrugar para ir a trabajar, lo cual es casi todos los días, así que te cuesta una más. Luego tienes que asearte, lavarte los dientes, vestirte, peinarte, tomar la medicación y desayunar, si puedes, en mi caso las náuseas no me dejan hasta pasada una hora y todo esto te cuesta 2 cucharas más. Ahora ya toca ir al trabajo, antes iba en tren y a pie, pero eso me quitaba unas 3 cucharas, dependiendo del día, así que aunque la gasolina cueste más, tengo que ir en coche, lo que significa 1 hora de trayecto, el estrés de los atascos, buscar sitio para aparcar… así que acabo gastando una cuchara más. Después de aparcar el coche, tengo que llegar al trabajo, porque no puedo aparcar cerca para poder evitar el ORA son unas 5 ó 6 manzanas y considerando que después de lo que me ha costado levantarme y encima todo el rato en el coche, el agarrotamiento va a peor, así que otra cuchara menos solo para empezar la jornada laboral. Ya llevo gastadas 6 cucharas y hay que cumplir con el trabajo porque es tu sustento y obviamente no te sobra el dinero, intentas hacerlo todo en piloto automático, invirtiendo el mínimo de energía, para no gastar cucharas de más, pero inevitablemente acabaras gastando al menos 2 ó 3 cucharas. En mi caso, solo me puedo permitir trabajar media jornada por la mañana para poder resistir y no vivir amargada por los dolores y la fatiga, así que me queda día por delante y las cucharas siguen restando, en este punto, dependiendo de si es un día normal o un día malo, llevas consumidas un mínimo de 8 cucharas. Al salir del trabajo toca aprovechar para hacer las tareas de exterior, sea ir al super, al banco o simplemente, esperar en el coche hasta hacer lo que tengas que hacer y todo esto cuesta al menos 1 cuchara más, pero aquí es cuando hay que empezar a considerar si de verdad es necesario hacerlo hoy, porque puede que no nos queden muchas cucharas. También hay que aprovechar, si vemos que podemos, para hacer alguna actividad y así tener algo de calidad de vida, en mi caso las noches quedan descartadas y aprovecho las tardes que puedo para irme al campo con mis animales, cosa que me da la vida, te cueste las cucharas que te cueste, las sacrificas con gusto.
Llega el momento de irse a casa sí o sí, porque las cucharas se acaban y sabes que si sobrepasas los límites de tu cuerpo, desemboca muy posiblemente en un brote y no sabes si tardaras un día o una semana en recuperarte de ello, lo que significa que empezaras cada día con varias cucharas de menos.
En casa siempre hay tareas, pero hay que repartirlas como podamos durante la semana a medida que veamos que tenemos cucharas, porque no debemos olvidar lo que si debemos hacer obligatoriamente y necesitaremos cucharas para ello, como por ejemplo con la ducha, allí necesitas al menos una cuchara más, porque de lo contrario, tienes que tirar para adelante como puedes con los mareos, que pueden ser por el vapor, la debilidad o solo por la vibración que te produce el agua al caer sobre ti, además de los dolores por movimientos repetitivos, la dificultad y el agotamiento para peinarte, etc.. así que sabes que mínimo necesitas esa cuchara más, pero aun te queda al menos cenar, eso también depende mucho de cada un@ porque nadie lo sufrimos igual, en mi caso las náuseas no me permiten mucho y la cena es escasa y por suerte mi marido me ayuda un montón, pero si hay que cocinar algo o hacer alguna tarea de casa, hay que tenerlo muy en cuenta desde primera hora del día y medir cada paso para poder cumplir con nuestras rutinas básicas, o si no será cuando llegará la frustración. Para evitarla, también debemos recordar intentar no gastar siempre todas las cucharas, todos los días nos debería de quedar por lo menos una, ya que eso ayudara a nuestro cuerpo para que mañana no sea un día peor.
Y por fin llega el día siguiente y se recargan las cucharas, cuentas con las 12, pero nunca serán las mismas, tener un día bueno es como que te toque la lotería, lo normal con la fibromialgia es tener días malos o peores, así puede que ayer te costase dormir y descanses peor y que te levantes con 2 menos, o que tengas un brote y solo para salir de la cama ya gastes la mitad de cucharas, sea como sea, no debemos pensar nunca en la posibilidad de que mañana sea un día peor, que sea lo que tenga que ser y lo afrontaremos con valentía, porque el estrés, las preocupaciones, la ansiedad, el miedo y cualquier emoción intensa, sea buena o mala, consumen cucharas, hay que aprender a ser racionales y tranquilos para no consumir de más.
Empezamos a contar. Te levantas por la mañana y ya te cuesta 1 cuchara y eso depende de si te levantas aún más cansad@ de lo habitual o de si tienes que madrugar para ir a trabajar, lo cual es casi todos los días, así que te cuesta una más. Luego tienes que asearte, lavarte los dientes, vestirte, peinarte, tomar la medicación y desayunar, si puedes, en mi caso las náuseas no me dejan hasta pasada una hora y todo esto te cuesta 2 cucharas más. Ahora ya toca ir al trabajo, antes iba en tren y a pie, pero eso me quitaba unas 3 cucharas, dependiendo del día, así que aunque la gasolina cueste más, tengo que ir en coche, lo que significa 1 hora de trayecto, el estrés de los atascos, buscar sitio para aparcar… así que acabo gastando una cuchara más. Después de aparcar el coche, tengo que llegar al trabajo, porque no puedo aparcar cerca para poder evitar el ORA son unas 5 ó 6 manzanas y considerando que después de lo que me ha costado levantarme y encima todo el rato en el coche, el agarrotamiento va a peor, así que otra cuchara menos solo para empezar la jornada laboral. Ya llevo gastadas 6 cucharas y hay que cumplir con el trabajo porque es tu sustento y obviamente no te sobra el dinero, intentas hacerlo todo en piloto automático, invirtiendo el mínimo de energía, para no gastar cucharas de más, pero inevitablemente acabaras gastando al menos 2 ó 3 cucharas. En mi caso, solo me puedo permitir trabajar media jornada por la mañana para poder resistir y no vivir amargada por los dolores y la fatiga, así que me queda día por delante y las cucharas siguen restando, en este punto, dependiendo de si es un día normal o un día malo, llevas consumidas un mínimo de 8 cucharas. Al salir del trabajo toca aprovechar para hacer las tareas de exterior, sea ir al super, al banco o simplemente, esperar en el coche hasta hacer lo que tengas que hacer y todo esto cuesta al menos 1 cuchara más, pero aquí es cuando hay que empezar a considerar si de verdad es necesario hacerlo hoy, porque puede que no nos queden muchas cucharas. También hay que aprovechar, si vemos que podemos, para hacer alguna actividad y así tener algo de calidad de vida, en mi caso las noches quedan descartadas y aprovecho las tardes que puedo para irme al campo con mis animales, cosa que me da la vida, te cueste las cucharas que te cueste, las sacrificas con gusto.
Llega el momento de irse a casa sí o sí, porque las cucharas se acaban y sabes que si sobrepasas los límites de tu cuerpo, desemboca muy posiblemente en un brote y no sabes si tardaras un día o una semana en recuperarte de ello, lo que significa que empezaras cada día con varias cucharas de menos.
En casa siempre hay tareas, pero hay que repartirlas como podamos durante la semana a medida que veamos que tenemos cucharas, porque no debemos olvidar lo que si debemos hacer obligatoriamente y necesitaremos cucharas para ello, como por ejemplo con la ducha, allí necesitas al menos una cuchara más, porque de lo contrario, tienes que tirar para adelante como puedes con los mareos, que pueden ser por el vapor, la debilidad o solo por la vibración que te produce el agua al caer sobre ti, además de los dolores por movimientos repetitivos, la dificultad y el agotamiento para peinarte, etc.. así que sabes que mínimo necesitas esa cuchara más, pero aun te queda al menos cenar, eso también depende mucho de cada un@ porque nadie lo sufrimos igual, en mi caso las náuseas no me permiten mucho y la cena es escasa y por suerte mi marido me ayuda un montón, pero si hay que cocinar algo o hacer alguna tarea de casa, hay que tenerlo muy en cuenta desde primera hora del día y medir cada paso para poder cumplir con nuestras rutinas básicas, o si no será cuando llegará la frustración. Para evitarla, también debemos recordar intentar no gastar siempre todas las cucharas, todos los días nos debería de quedar por lo menos una, ya que eso ayudara a nuestro cuerpo para que mañana no sea un día peor.
Y por fin llega el día siguiente y se recargan las cucharas, cuentas con las 12, pero nunca serán las mismas, tener un día bueno es como que te toque la lotería, lo normal con la fibromialgia es tener días malos o peores, así puede que ayer te costase dormir y descanses peor y que te levantes con 2 menos, o que tengas un brote y solo para salir de la cama ya gastes la mitad de cucharas, sea como sea, no debemos pensar nunca en la posibilidad de que mañana sea un día peor, que sea lo que tenga que ser y lo afrontaremos con valentía, porque el estrés, las preocupaciones, la ansiedad, el miedo y cualquier emoción intensa, sea buena o mala, consumen cucharas, hay que aprender a ser racionales y tranquilos para no consumir de más.
Sí es así de duro, pero la finalidad de contar esta teoría no es
inspirar pena, la pena no nos ayuda en nada. Nosotros no vivimos asi porque
queramos, no somos unos vagos o antisociales y usamos nuestra enfermedad como
excusa ante todo, para nosotros es muy duro tener que renunciar a lo que
queremos hacer, tenemos que aprender a pasar, para no sobrecargar nuestro
cuerpo y provocarnos un brote. Lo que nosotros queremos es que nos entiendan, que tengan
empatía, dejar de ser invisibles ante la sociedad y sobretodo que nos respeten,
porque lo que más nos toca la moral, es tener que dar siempre explicaciones,
sobre porque no queremos hacer algo.. o no conversamos o no estamos de humor… y
encima aguantar que nos juzguen por ello, lo mejor es darse cuenta de que es
mejor pasar, no merece la pena esforzarse en intentar razonar con personas que
se creen tan listas, como siempre digo, hay que alejarse de todo lo que nos
provoque una mala energía y aceptar nuestro día a día y si nos tenemos que
quedar en casa porque hoy no hay más cucharas, ya habrá un mañana para volver a
intentarlo, lo importante es no hundirse y afrontarlo con alegría, de esta
manera puede que el día nos cueste una cuchara menos.
Un saludo a tod@s y muchas gracias por interesaros y como
siempre, si esta información os ha parecido interesante, no olvidéis
compartirla para que cada vez más gente vaya conociendo los entresijos de esta
enfermedad! Gracias




